Un libro que nadie tendrá otro igual
Gregorio Fernández Castañón publica ‘Ríos de pasión y fuego’, un volumen con diversos detalles artesanales únicos
Fulgencio Fernández / León
Gregorio Fernández Castañón es un tipo absolutamente diferente a lo que suele ser habitual en el mundo de la literatura, su gran pasión. Desde que en 1993 publicara ‘Remolinos de furia’ ha venido ofreciendo nuevos libros, revistas y otras iniciativas siempre con un denominador común: el cuidado, llevado hasta el mimo, de sus obras. Una buena prueba de ello es la que acaba de presentar, ‘Ríos de pasión y fuego’, la última entrega de la trilogía leonesa que iniciara con ‘El león de mi tejado’ y continuara con ‘Sangre de roble’. Todos ellos en edición de lujo y con detalles artesanales, hechos a mano en cada libro, en muchos casos por el propio Gregorio F. Castañón y otras veces ‘colocados’ por él. En ‘Ríos de pasión y fuego’ son concretamente una pieza de cerámica en la portada, realizada en el taller de Cosamai de Astorga; todos los ejemplares firmados numerados y sellados por el autor; un trébol de cuatro o más hojas en una bolsita de plástico; una ilustración en piel y un grabado. Detalles únicos en otro libro singular de la factoría Castañón.
El propio autor explica algunas de estas piezas y su significados. “Creo que lo más espectacular es la cerámica de la portada, que lleva además una particular visión de Alejandro Cartujo del famoso ‘Mosaico de hilas y ninfas’. Aurelia Cardo, de Jiménez de Jamuz, plasmó el dibujo en cada una de las piezas a la manera tradicional, a mano y con una de las plumas del ala derecha de una gallina”. Utiliza Gregorio Castañón en los 1034 ejemplares que tiene de tirada el libro 18 alegorías diferentes. “Quiero que este singularísimo objeto sea un canto a la creación y a la vida y también quiero resaltar el enigmático simbolismo de los números”.
También el trebol de 4 o 5 hojas tiene una larga historia detrás. “En 2002 leí en un periódico un anuncio de alguien que vendía un ‘auténtico trébol de 4 hojas’. Yo ya había tenido la idea de poner uno en un cuento, ‘A coger el trébole’, y me puse manos a la obra para lograr 1034 y pegar uno en cada libro. Como el que la sigue la consigue, recogí los tréboles e hice el posterior secado y el prensado y ahí está, en el libro, aunque debo confesar que esta ‘genial’ idea también tiene la culpa de que la edición del mismo se haya retrasado algún tiempo”.
Otra singularidad muy llamativa es la ilustración en piel que incluye en todos los volúmenes de sus ‘Ríos de pasión y fuego’, concretamente en la página 143. Es una ilustración de El Escribano, reproducida en piel por Santiago Castelo Manso. “Se trata de un nuevo guiño al tan admirado medievo”, explica Castañón.
La última de las singularidades de este libro aparece en la página 215, se trata de uno de los 34 grabados realizados para este libro por diversos autores, “con un máximo de 40 copias por original”.
Un libro diferente al que hay que añadir, no se nos olvide, un texto muy leonés, un recorrido apasionado de su autor por diversas comarcas leonesas. Pero de eso hablaremos otro día que bien merece una mirada a este viaje.
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