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La política del avestruz

   

Desde aquellos lejanos tiempos en los que se aseguraba que “fumar es un placer”, hemos llegado hasta –como el frotar– “fumar se va a acabar”. De hecho, aunque excesivamente tarde, muy tarde, hoy son de dominio público las graves consecuencias que conlleva el encender y saborear un cigarrillo. Así, desde el slogan light “bajo en nicotina y alquitrán”, se ha pasado a decir, con la rotundidad que imponen unas letras tan negras como el luto más severo, que “fumar puede matar”. Y de verdad que las estadísticas no engañan:
1. Uno de cada cinco fumadores padece EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica). Una enfermedad irreversible de los bronquios, cuyos síntomas varían desde la expectoración y tos, en los casos leves, hasta la falta de aire, en los casos más graves.
2. Una de cada cuatro muertes prematuras se debe al tabaco. O, lo que es lo mismo –según palabras del director general de Salud del Ministerio de Sanidad y Consumo–: “el tabaquismo es la primera causa de enfermedad, invalidez y muerte, donde aproximadamente 56.000 personas mueren al año por este motivo en España” (más de cuatro millones de personas en todo el mundo).
3. El consumo de tabaco en la mujer embarazada está asociado con el aborto espontáneo, el parto prematuro, diversa patología placentaria y la muerte súbita del lactante.
4. Numerosos estudios epidemiológicos han llegado a la siguiente conclusión: los efectos nocivos que el humo ambiental del tabaco tiene para la salud de la población no fumadora son similares a los de los fumadores activos: cáncer de pulmón, enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
5. Debido a los problemas que acarrea a la salud entre los usuarios del tabaquismo, el gasto en las arcas de la sanidad pública se sitúa en torno a los 3.700 millones de euros anuales.
Ante esta grave situación social tan sólo cabe el máximo esfuerzo de todos para erradicar el problema.

BREVE HISTORIA DEL TABACO
(Según los datos del Ministerio de Educación y Ciencia)

Originario de América, fueron las culturas precolombinas las primeras consumidoras de este producto. Y lo hacían en rituales y ceremonias mágico-religiosas, con un marcado carácter medicinal. Grave error que prevaleció durante siglos. En concreto no fue hasta los años 50, del siglo XX, cuando se demostró el claro incremento del riesgo que supone su consumo para la salud.
En el humo de los cigarrillos existen más de 4.000 componentes tóxicos, siendo los más importantes los siguientes:

NICOTINA: Sustancia estimulante del sistema nervioso central. Provoca dependencia física y actúa principalmente sobre el sistema circulatorio, provocando taquicardias, vasoconstricción periférica, aumento de presión arterial y agregación plaquetaria.

ALQUITRANES: Sustancias probadamente cancerígenas, como el benzopireno, que inhala el fumador y quienes conviven a su alrededor en ambientes cerrados. Aparecen en los componentes sólidos del cigarrillo, desprendiéndose de la combustión del papel del cigarrillo y, en menor medida, del tabaco.
El alquitrán es el responsable de la mayor parte de cánceres que produce el tabaco.

MONÓXIDO DE CARBONO: Es un gas incoloro, muy tóxico (el mismo gas que desprenden los escapes de los coches), que se produce ante la combustión del tabaco con el papel del cigarrillo. La sangre lo absorbe con más facilidad que el oxígeno, que resulta desgraciadamente desplazado.
El monóxido de carbono es el producto que actúa sobre el feto y el responsable del bajo peso del bebé al nacer. Es también el responsable de producir infartos de miocardio, muerte súbita, arteriosclerosis y enfermedades respiratorias crónicas.

IRRITANTES: Tóxicos responsables de la irritación del sistema respiratorio (faringitis, tos, mucosidad).

CLASIFICACIÓN DE LOS FUMADORES

Fumador leve: Es el que consume menos de 5 cigarrillos en promedio por día. Este fumador tiene 15 veces mayor probabilidad de padecer cáncer de pulmón que la población no fumadora.

Fumador moderado: Es el que fuma entre 6 y 15 cigarrillos promedio al día. Aumenta hasta 40 veces las probabilidades de sufrir un cáncer de pulmón.

Fumador severo: Fuma más de 16 cigarrillos por día en promedio. Incrementa hasta sesenta veces la probabilidad de contraer cáncer de pulmón.

LA POLÍTICA DEL AVESTRUZ

Si en la actualidad se conocen todos estos datos, ¿por qué todavía existen personas que los intentan esconder?
A raíz de esta pregunta sorprende el resurgir de otro fenómeno que conlleva un gasto adicional, totalmente superfluo: ¿molesta la advertencia que las autoridades sanitarias ponen en cada cajetilla de tabaco? Pues entonces, para eludirlas, son tapadas con fundas que presentan lujos difíciles de alcanzar (coches y/o motos de carreras), paisajes de ensueño (de islas paradisíacas o, incluso, lunares) o de bellezas (masculinas o femeninas) que son la excepción que confirman la regla.

SI USTED DEJA DE FUMAR

Si usted deja de fumar, los beneficios a largo plazo serán los siguientes: mejoría en la respiración, más energía personal, mejor tono de piel y reducción del riesgo de contraer las enfermedades ya destacadas. 

Los cambios físicos inmediatos son los siguientes: después de 20 minutos, la presión arterial y el pulso regresan a ritmos normales. Después de 8 horas, los niveles de monóxido de carbono y oxígeno en la sangre vuelven a ser normales. Después de 24 horas, el monóxido de carbono es eliminado del cuerpo, los pulmones empiezan a limpiar las mucosidades, y disminuyen las posibilidades de un ataque al corazón.
Con todos los datos expuestos con anterioridad, sea usted mismo; pero no esconda sus miedos bajo el ala de la indiferencia, como lo hace el avestruz.

© GREGORIO FERNÁNDEZ CASTAÑÓN

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